sevilla
historia
La historia de Sevilla está íntimamente ligada a la delrío Guadalquivir, pues desde sus orígenes desempeñó el papel de puertofluvial y puente entre el Océano Atlántico y el interior de la regiónandaluza. La Sevilla primitiva nació allí donde el cauce del río dejaba deser navegable para las grandes embarcaciones. Las excavaciones arqueológicaspermiten afirmar que el asentamiento humano se hizo estable hacia el siglo IXa.C. Durante siglos, analistas y eruditos reclamaron para Hércules, el máspopular de los héroes mitológicos, el honor de haber marcado con seis pilaresde piedra el lugar donde Julio César fundaría la ciudad de Sevilla, a la quellamó Lulia Rómula Híspalis.
En el año 206 a.C. Escipión el Africano estableció uncontingente de soldados veteranos en Itálica, a pocos kilómetros de Sevilla.Sin duda se trata de un lugar de visita obligado para todos aquellos que quierancomprender el alto grado de desarrollo que alcanzó la provincia Bética durantela época imperial. La cuna de Trajano y Adriano vivió días de esplendordurante los siglos II, III y IV d.C. A finales del Imperio se había convertidoen la urbe más importante de Hispania y en la undécima del mundo.
En el año 411, los vándalos silingos se apoderaron de laprovincia Bética. La toma de Híspalis se produjo en el 426 por parte delvándalo Gunderico.
Mayor repercusión tuvo la etapa de dominación visigodacoincidiendo con el reinado en Constantinopla del emperador Justiniano(527-565). En el reinado de Recaredo, en el año 589, conoció una espléndidabonanza cultural.
El nombre romano de Híspalis se troncó por el de Isbiliyadesde que en el año 712 la ciudad cayó bajo la dominación islámica. Durantelos cinco siglos de dominación Sevilla desempeñó un papel político ycultural de primer orden.
La caída del califato cordobés en 1035 provocó ladesintegración de la unidad territorial andalusí, surgiendo una serie dereinos independientes, entre los cuales se encontraba el de Sevilla. Durante elperíodo de gobierno de los monarcas abbadíes, Isbiliya alcanzó no sólo sumáxima expansión territorial, sino también una total preponderancia sobre lasdemás taifas.
Para frenar el ansia expansionista de Alfonso VI, rey deCastilla y León, los reyes musulmanes de Badajoz, Granada y Sevilla, acordaronpedir auxilio del exterior y no había otra fuerza más próxima que la de losbereberes africanos almorávides. A la postre, el poder almorávid se resolviócontra los propios reinos taifas, adueñándose de Sevilla en el 1091. Laextremada rigidez religiosa y la intolerancia social impuesta por esta dinastíadesencantó al pueblo, que enseguida se organizó en movimientosindependentistas. Todo ello provocó la llegada al país de los almohades,quienes desembarcaron en Cádiz en 1146.
Los almohades impusieron a Sevilla como capitaladministrativa de Al-Andalus. Llegaron los días de bienestar y prosperidad,aunque entremezclados con otros de inquietud, a causa de las frecuentesincursiones castellanas en el territorio y de las periódicas crecidas delGuadalquivir. Ello no impidió que los almohades desarrollaran un importanteprograma constructivo en el que hay que destacar la edificación de una mezquitamayor donde hoy se alza la imponente catedral hispalense. Hacia el año 1220 elpoder almohade camina hacia su total declive, entrando triunfalmente en laciudad en 1248 el Rey Fernando III, convirtiendo a la ciudad en un extenso reinocristiano de perdurable vigencia civil y eclesiástica. Su hijo y sucesorAlfonso X el Sabio sintió siempre verdadera debilidad por Sevilla, viéndosecorrespondido con creces por sus habitantes.
Los años posteriores a la reconquista de Sevilla conocieronel asentamiento en la ciudad de una nutrida colonia de judíos. En 1391 lacomunidad hebrea fue objeto de un violento asalto con numerosas muertes ysaqueos. Sobre la antigua judería hispalense se conformaron los barrios deSanta Cruz y San Bartolomé.
¿Cómo era la Sevilla que vio nacer su Universidad, a comienzos del siglo XVI?
Quizás una de las etapas más gloriosas en la historia de Sevilla, momentos en que fue capital del mundo conocido, del antiguo (Europa) y del Nuevo (América). Cuando la ciudad se llena de gentes de muy diversos países; cuando el oro y la plata circula con fluidez; una ciudad en la que conviven judios conversos, cristianos viejos, moriscos, esclavos, nobles, clérigos y plebeyos.
Pero donde hubo opulencia, hubo miseria; donde hay luces hay sombras. También hubo pícaros, rameras y ladrones; epidemias, inundaciones y hambrunas. Mi objetivo es dar unas pinceladas sobre algunos de los aspectos que puedan acercarnos a la historia local en el Renacimiento, que estimule la curiosidad por la abundante bibliografía que existe.